Cuando el agua corre y hace ese sonido tan particular,
se me olvida por completo si es agua sucia, agua limpia
o si tiene un olor desagradable.
Pero, no puedo hacerme ciego, ni perder mi olfato
e intento no ser desconfiado, pero levanto la vista
y me siento culpable.
«A veces vengo acá, a escuchar el agua del río...
sé que está sucia, pero cierro los ojos y me relaja»
Ojalá así fuera de fácil con las palabras y la política.