Apenas se cómo comenzar una historia en estos días, mi mente se quedando seca, entre el cansancio y la mal llamada Inteligencia Artificial siento que mi cerebro es un mar de ruido blanco.
Apenas y logro soñar. Y aquellos pensamientos creativos y caricaturescos se encuentran hoy muy lejos, muy lejos.
Me gustaría tener un par de cartuchos en la manga para poder contarle a mi hija que algunas veces supimos contar historias y crear mitos, pero creo que a duras penas puedo escribir tres palabras. Solo quisiera una señal divina, que me dijera:
¡Oye, no todo está perdido!