domingo, 5 de junio de 2011

A las 11 las canciones me atormentan.

A las 11 de la noche
esperaba inquieto
que llegara el sueño
y caer desmayado
como un ingenuo.

A las 11 de la noche
esperaba oirte
como otras veces
pero nunca llegaste.

A las 11 de la noche
pretendi escribir
llenando mi piel
de tintas verdes
y conceptos locos.

A esa hora intente
que la vida sonara
como una orquesta
pero se hizo evidente
que no debo soñar.

Y con tanta ira
la vida conspira
con los sueños suicidas
de una mente vacia.

En mi cabeza se dibuja
un ciervo que atraviesa
un cerco que representa
la estupidez, la amargura
y al otro lado se observa
como avanza borrocha
pero feliz la marioneta
que construida ingenuamente
va quemandose mientras pisa
las brasas, de la cultura
de la tradicion y de la soberbia.

Por eso a las 11 de la noche
espero que amenezca pronto
para que se callen los ladridos
del perro muerto de la calle 3
que se quedo esperando
a su dueño, que mataron
tres tipejos, con una beretta
una piedra y un poema.

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