domingo, 7 de abril de 2013

El Valle Soledad (parte 1)

Aquí es donde vivo yo, donde nací  donde crecí y donde a veces espero no morir, porque morir aqui seria un poco triste y tristemente normal también.

Y es que en este Valle la música suena todo volumen, las luces pasan prendidas a toda hora y la vida pasa sin tregua, sin pararse a pensar si algo de esto tiene sentido. El Valle Soledad está vacío. 

Largas horas camine por sus calles, y sentí que todos me sobrepasaban solo por el afán de ir adelante y sin disfrutarlo ni un segundo, porque otro ya estaba adelantándose a él y se convertía en la danza infinita, visto desde el cielo debió ser un espectáculo asombroso, miles de gentes caminando a ningún lugar sin ninguna razón pero sincronizándose perfectamente para llegar mas lejos que el otro. A veces siento que todos los muertos van al cielo, solo para disfrutar del espectáculo ese tan chistoso que nosotros llamamos vida.

La verdad es que nacer aquí es una gran alegría  cada niño que nace es una fiesta, y cada niña que tiene un bebe es motivo de fiesta y en las fiestas nacen mas niños y niñas, así que cada día hay algo nuevo por lo que celebrar, así es mi Valle, porque si hay motivo para celebrar hay que celebrar y cualquier motivo es bueno. Crecer es bonito, pero nada se compara con nacer, al nacer te dan un nombre pero cuando creces parece que aquí se va olvidando poco a poco cual es ese nombre y todos pasan a llamarse jose, eduardo, guillermo o kevin u otro nombre de esos; la gracia de los nombres al crecer, aquí, se pierde.


No hay comentarios: